Para un freight forwarder que opera entre pesos y dólares, el tipo de cambio puede hacer o deshacer tu profit. Y sin exagerar: un mal cálculo puede comerse todo tu margen o incluso dejarte en pérdida, , afectando directamente la rentabilidad de la operación logística.
El elefante en la habitación: la volatilidad
En mercados como el mexicano, el dólar puede variar hasta un 10%-15% en días o semanas. ¿Y si cotizaste a $18.50 y terminas pagando a proveedores a $19.20?
Esa diferencia puede representar miles de pesos por embarque. Y cuando manejas decenas al mes, se vuelve insostenible para cualquier negocio de transporte de carga.
Errores comunes que afectan la rentabilidad
No considerar un tipo de cambio promedio:
Usar el tipo de cambio actual sin pensar en posibles movimientos futuros deja tu utilidad expuesta.- No definir un colchón cambiario:
No agregar margen por fluctuación cuando se cotiza a futuro. - Confundir tipo de cambio bancario vs. tipo de cambio del DOF:
La diferencia puede impactar en impuestos o en contabilidad y complicar el cierre financiero. - No alinear ventas y compras en la misma moneda:
Cobras en pesos y pagas en dólares → margen en riesgo. Tus embarques quedan a merced de cada movimiento del mercado si no tienes reglas claras para manejar la moneda.
¿Qué buenas prácticas ayudan a proteger el margen en cada embarque?
Define un tipo de cambio interno: ligeramente por encima del promedio actual, ayuda a absorber parte de la volatilidad sin tener que renegociar cada vez.- Cotiza con vigencia limitada: 3 a 5 días es lo ideal si el tipo de cambio está inestable.
- Agrégalo como condición en la cotización: por ejemplo, “tarifa en USD, sujeta a tipo de cambio de $19.00”. alinea expectativas con el cliente.
- Revisa tu sistema de gestión: debe permitirte trabajar en múltiples monedas con visibilidad clara del profit real.
Conclusión
El tipo de cambio no es un detalle técnico. Es una de las palancas más críticas de rentabilidad para cualquier freight forwarder con embarque internacional.
Quien no lo entienda bien, vive al filo de la navaja. Quien lo domina, gana ventaja frente a la competencia.